"El Día Mundial del Medio Ambiente fue establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas, en su resolución del 15 de diciembre de 1972 con la que se dio inicio a la Conferencia de Estocolmo, Suecia, cuyo tema central fue el Ambiente. Se celebra el 5 de junio de cada año desde 1973. La Asamblea General de la ONU también aprobó la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El día Mundial del Medio Ambiente es un vínculo por medio del cual la Organización de Naciones Unidas (ONU) sensibiliza a la población mundial en relación a temas ambientales, intensificando la atención y la acción política. Los objetivos principales son brindar un contexto humano, motivar a las personas para que se conviertan en agentes activos del desarrollo sustentable y equitativo; promover el papel fundamental de las comunidades en el cambio de actitud hacia temas ambientales, y fomentar la cooperación para que el medio ambiente sea sostenible, pues ésta garantizará que todas las naciones y personas disfruten de un futuro más próspero y seguro. El Día Mundial del Medio Ambiente es un evento en el que se realizan múltiples actividades: concentraciones en calles, conciertos ecológicos, ensayos y competencias de afiches en escuelas y colegios, plantaciones de árboles, campañas de reciclaje y de limpieza, entre otras. Es además, un suceso multimedial que lleva a periodistas a escribir y hacer reportajes críticos acerca del ambiente, así como documentales televisivos, exhibiciones fotográficas, eventos intelectuales como seminarios, mesas redondas, conferencias, sólo por nombrar algunos. En muchos países esta celebración es una oportunidad de firmar o ratificar convenios internacionales y, algunas veces, establece estructuras gubernamentales permanentes relacionadas con el manejo ambiental y la planificación económica" (Fuente: www.es.wikipedia.org).
Ir por el mundo intentando comprender es la base de un aprendizaje efectivo. Si los resultados de éste dan a luz y sostienen un compromiso, dispondremos entonces de lo indispensable para alcanzar una participación inteligente.
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jueves, 26 de mayo de 2016
Día Mundial del Medio Ambiente
"El Día Mundial del Medio Ambiente fue establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas, en su resolución del 15 de diciembre de 1972 con la que se dio inicio a la Conferencia de Estocolmo, Suecia, cuyo tema central fue el Ambiente. Se celebra el 5 de junio de cada año desde 1973. La Asamblea General de la ONU también aprobó la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El día Mundial del Medio Ambiente es un vínculo por medio del cual la Organización de Naciones Unidas (ONU) sensibiliza a la población mundial en relación a temas ambientales, intensificando la atención y la acción política. Los objetivos principales son brindar un contexto humano, motivar a las personas para que se conviertan en agentes activos del desarrollo sustentable y equitativo; promover el papel fundamental de las comunidades en el cambio de actitud hacia temas ambientales, y fomentar la cooperación para que el medio ambiente sea sostenible, pues ésta garantizará que todas las naciones y personas disfruten de un futuro más próspero y seguro. El Día Mundial del Medio Ambiente es un evento en el que se realizan múltiples actividades: concentraciones en calles, conciertos ecológicos, ensayos y competencias de afiches en escuelas y colegios, plantaciones de árboles, campañas de reciclaje y de limpieza, entre otras. Es además, un suceso multimedial que lleva a periodistas a escribir y hacer reportajes críticos acerca del ambiente, así como documentales televisivos, exhibiciones fotográficas, eventos intelectuales como seminarios, mesas redondas, conferencias, sólo por nombrar algunos. En muchos países esta celebración es una oportunidad de firmar o ratificar convenios internacionales y, algunas veces, establece estructuras gubernamentales permanentes relacionadas con el manejo ambiental y la planificación económica" (Fuente: www.es.wikipedia.org).
lunes, 23 de marzo de 2015
Amenaza, vulnerabilidad y riesgo
El aluvión del 15/2
El 15/Febrero pasado,
el corredor de las Sierras Chicas[1]
dio el puntapié inicial a una serie de desastres de origen ambiental que sacudió luego a toda la provincia de Córdoba. El aluvión[2]
significó una nueva frustración que obligó a la gente a ver, impotente, cómo el
agua le llevaba sus afectos, su casa, sus muebles, sus esfuerzos. Por otro
lado, tuvo que ver también cómo se instalaba en sus vidas el temor, la angustia
y la incertidumbre.
No es nuestra intención,
analizar responsabilidades personales (aunque sí podríamos definir, con
argumentos sólidos, una cadena de responsabilidades). Sí lo es, en cambio, poner en
evidencia un marco referencial de análisis y algunos conceptos centrales que
pueden aclarar el origen y desarrollo de este proceso y de qué manera es posible
disminuir los impactos negativos a futuro (un futuro que es tan real como este
presente).
Es por ello que,
con la mayor sencillez que podamos, les presentamos un esquema que explique qué es una amenaza, qué significa vulnerabilidad y qué riesgo. A su vez, describiremos el
significado de evento y de desastre, como también el de prevención y mitigación.
Amenaza
Se entiende por amenaza a todo “factor de riesgo externo de
un sujeto o un sistema, representado por un peligro latente asociado con un
fenómeno físico de origen natural, tecnológico o provocado por el hombre, que
puede manifestarse en un sitio específico y en un tiempo determinado, produciendo
efectos adversos en las personas, los bienes, y/o el medio ambiente” (Cardona
O.D., 1993).
Las amenazas están asociadas a fenómenos
de origen geológico producidos por sus ciclos naturales; a fenómenos de
origen geológicos inducidos por la acción del hombre o a fenómenos que no tienen
origen geológico pero que modifican el ecosistema (sistemas artificiales como por
ejemplo obras de ingeniería de cualquier tipo).
Citemos algunos tipos de amenazas:
-Atmosféricas: granizo, tornados, lluvias.
-Hidrológicas: inundaciones, erosión-sedimentación, sequia, desertificación.
-Sísmicas: fallas, temblores, licuefacción de suelos, tsunamis.
-Volcánicas: flujos de lava, lluvia de cenizas, temblores, flujos piroclásticos, corrientes
de barro.
-Otras geológicas-hidrológicas: deslizamiento de taludes, hundimientos, avalanchas,
deslizamientos submarinos, hundimientos de tierra.
-Incendios:
matorrales, bosque nativo.
Blaikie (1996)
considera que la amenaza es un fenómeno caracterizado por: intensidad, severidad,
época, períodos de recurrencia y duración.
Iremos
analizando a continuación las relaciones entre amenaza, vulnerabilidad y riesgo.
Vulnerabilidad
Rápidamente podemos
entender el concepto de vulnerabilidad como la
cantidad de daño que puede sufrir una comunidad frente
a un evento determinado, o la condición
de peligro en que se encuentra una comunidad frente a la ocurrencia de una
amenaza.
La vulnerabilidad se relaciona
directamente con el grado de fragilidad de sus componentes
(como la infraestructura, el grado de organización, los sistemas de alerta, el desarrollo
político-institucional, el nivel de participación social, el conocimiento
territorial, etc.) y de las relaciones que se establecen entre éstos.
Podemos decir que a
mayor nivel de organización preventiva
de una comunidad menor es su vulnerabilidad y, en sentido inverso, a mayor
desconocimiento del territorio y fragmentación e incomunicación de sus
componentes, mayor será su vulnerabilidad.
El caso de las Sierras
Chicas es un claro ejemplo: la combinación de factores tales como fragmentación
jurisdiccional del corredor, bajo conocimiento sistémico del territorio, ausencia
de planes integrados de contingencia, entre otros, produce una elevada vulnerabilidad.
Podemos hacer una
analogía entre vulnerabilidad y la relación entre fortalezas y debilidades
de una comunidad. A mayor cantidad de fortalezas (conocimiento, conciencia,
planes de contingencia, etc.) menor vulnerabilidad. A mayores debilidades (desconocimiento,
indiferencia, ausencia de organización preventiva, etc.), mayor vulnerabilidad.
Como vamos viendo, la
disminución de la vulnerabilidad se vincula de forma innegable con la
participación social, ya que una elevada participación presupone una conciencia progresiva de los riesgos, de las condiciones y de las necesidades que se requieren
en una comunidad. Claro que, debemos entender a tal participación, no como una
expresión de anhelo social sino como una realidad palpable, en la cual vecinos
y gobierno puedan comunicarse con respeto y celeridad, y establecer consensos para
realizar acciones efectivas en beneficio de la misma comunidad.
Riesgo
Introduzcamos ahora una fórmula sencilla para
entender los conceptos que faltan desarrollar.
Debemos entender el riesgo
como una contingencia, un daño potencial probable o la probabilidad
de una pérdida. Desde nuestro punto
de vista, según la fórmula precedente, el riesgo es la relación entre una
amenaza determinada y el nivel de vulnerabilidad de una población frente a la
misma.
Una población de las sierras de Córdoba, por ejemplo, puede tener “riesgo
cero” (el cual en la realidad no existe) frente a un tsunami y un elevado riesgo frente a un
aluvión o al deslizamiento de taludes en caminos de montaña. Es decir no hay un
solo índice de riesgo, sino que cada tipo de amenaza debe ser estudiada en particular
para poder definir el nivel de riesgo que corresponda en cada caso.
Otros dos conceptos importantes son el riesgo aceptable y la aceptabilidad
del riesgo.
El primero podemos entenderlo como el valor de la probabilidad de las consecuencias sociales,
económicas o ambientales que, a juicio de la autoridad que regula este tipo de
decisiones, es considerado lo suficientemente bajo para permitir su uso en la
planificación, la formulación de requerimientos de calidad de los elementos
expuestos o para fijar políticas sociales, económicas y ambientales afines
(Cardona O.D., 1993). Por lo cual, debemos considerar que es necesario definir para cada tipo
de amenaza, cuál es el riesgo aceptable que la comunidad admitirá en cada caso.
Nuevamente, el concepto de participación es clave.
El segundo, depende del grado
esperado de desestabilización (impacto) y de la relación costo/beneficio al
comparar el costo de las medidas de mitigación (donde se actúa tanto sobre la
amenaza como sobre la vulnerabilidad para disminuir el riesgo) y del valor
previsto del riesgo (Cardona O.D., 1993).
Como puede observarse, el grado
de aceptabilidad del riesgo es específico de una comunidad y de su disposición a
asumirlo, todo lo cual le quita algo de objetividad al concepto de riesgo y lo vuelve aún más
relativo.
Evento y desastre
Siguiendo la fórmula, observamos
que ante un nivel de riesgo específico para una determinada amenaza,
en un determinado marco de vulnerabilidad, cuando ésta ocurre se transforma
en evento, es decir se pasa de un peligro latente (amenaza) a
un hecho consumado (evento), el cual produce unas determinadas consecuencias
que denominamos desastre.
Por lo que, el desastre corresponde
a las consecuencias extremas reales del impacto de un evento de magnitud específica
y como tal genera una situación de crisis que se traduce en alteraciones
extremas del funcionamiento habitual de esa comunidad.
A su vez, debemos recalcar el
hecho de que un desastre nunca es repentino, puesto que siempre
resulta del desarrollo progresivo de una situación de vulnerabilidad, la
cual es revelada en el momento del impacto y de la evaluación del desastre.
Prevención y mitigación
La prevención (que es una mirada
prospectiva) corresponde al análisis y definición de un conjunto de medidas y
acciones para evitar que un riesgo se materialice en desastre. Estas medidas son
aplicables a la amenaza y/o a la vulnerabilidad.
La prevención presupone un estudio riguroso de tres aspectos del tema:
La prevención presupone un estudio riguroso de tres aspectos del tema:
(a) La evaluación
de las amenazas para identificar la ubicación, severidad y posibilidad de
ocurrencia de un evento natural en un período de tiempo dado.
(b) La evaluación
de la vulnerabilidad para estimar los daños que pueden ser causados por un
evento natural de cierta severidad (daños personales, a la infraestructura, a las actividades
económicas, procesos, etc.).
(c) La evaluación
del riesgo, para estimar la probabilidad de las pérdidas esperadas dado un
evento natural determinado.
La evaluación de amenazas debe
basarse en una modelación geológica-geomorfológica, en el marco de la neotectónica[3],
como trabajo previo que permita sostener y asignar significar apropiados a los demás
estudios.
La mitigación (como una mirada
correctiva) es un conjunto de medidas y acciones tendientes a disminuir los
niveles de riesgo existentes y se aplican a la amenaza y a la vulnerabilidad.
Estas medidas tienden a lograr niveles de riesgo aceptables.
Conclusiones
Hemos descrito brevemente los
principales aspectos sobre el significado
de amenazas, vulnerabilidad y riesgos en que pueda encontrarse una comunidad.
La finalidad de este breve texto, fue aportar alguna base de conocimiento desde la óptica de las Ciencias Geológicas, apoyado en varias décadas de práctica profesional. Aquellos que estamos vinculados a
las ciencias naturales, sabemos que la naturaleza siempre avisa. Hay
que saber escuchar. Hay que estar atento a su “lógica natural” por cierto distante de
nuestra “lógica urbana”. Debemos desarrollar hábitos preventivos, abandonando los
hábitos reactivos propios de nuestra cultura política y social.
Ya es tiempo de entender al
futuro como aquel lugar en el cual pasaremos el resto de nuestras vidas. Necesitamos
despertar, lo cual solo significa abrir los ojos para ver. Aunque para ver
con claridad nos haga falta algo de luz, como conocimiento de la
realidad, única manera de dar pasos firmes hacia una vida más segura, justa,
saludable y cierta.
Más vale prevenir que curar, reza el dicho popular. Prevenir no es solo evitar curar, significa antes que nada, libertad social, participación social, satisfacción social.
Citas bibliográficas
*Cardona O.D., 1993, Manejo
ambiental y prevención de desastres: dos temas asociados, Anexos: Los desastres
no son naturales, La Red, pp. 75-93
*Blaikie P. et al., 1996, Vulnerabilidad.
El entorno social, político y económico de los desastres, La Red, 374 p.
[1] Las principales localidades del corredor ubicadas aguas abajo del Dique la Quebrada son: Río Ceballos, Unquillo, Mendiolaza, Villa Allende y Saldán (Córdoba, Argentina).
[2] Cayeron en la cuenca del Dique La Quebrada unos 320 mm en menos de 12 horas en un dique que estaba colmado y que, por ello, no pudo contener la avenida de agua, la cual se desplazó aguas abajo devastando las localidades del corredor.
miércoles, 25 de febrero de 2015
Información
Debido al estado de situación de las localidades de las Sierras Chicas, causado por el aluvión del 15 de febrero ppdo. y a la situación actual por las lluvias en toda la provincia, estoy concentrando mis actividades en www.facebook.com/fernando.g.bertona debido a la mayor dinámica que permiten las redes.
Oportunamente seguiremos con este espacio. Gracias!
martes, 17 de febrero de 2015
CASO ALUVIÓN SIERRAS CHICAS.
COPIO EL COMUNICADO RECIBIDO DESDE LA COORDINADORA AMBIENTAL DE LAS SIERRAS CHICAS.
Desde la Coordinadora Ambiental y de Derechos Humanos de las Sierras Chicas emitimos el siguiente comunicado ante los sucesos del 14 y 15 de Febrero en todo el corredor de Sierras Chicas y en la región en general.
Comunicado
Horas de mucha angustia y desesperación vivimos los vecinos de las Sierras Chicas.
Desde Ascochinga hasta La Calera, la tormenta trazó el mismo recorrido de la Cruzada de las Sierras Chicas: una caminata que une a más de once localidades serranas en demanda de participación ciudadana en las políticas del agua y de la tierra.
Curiosa coincidencia. Y no tanto.
La lluvia, esa “bendición celestial” que era invocada por los intendentes y funcionarios (1) hace poco más de un año, esta vez fue demasiada. Tanto así que en el camino se llevó vidas, sueños, y parte del mismísimo acueducto que inauguraron con moño, foto y solución en cómodas cuotas.
Mientras tanto en nuestras ciudades el agua lame los postes donde cuelgan los carteles proselitistas rumbo a 2015. Ellos son, en muchos casos, los mismos candidatos y las mismas puertas que venimos tocando desde hace tres años con petitorios entregados en todas las reparticiones de la Provincia de Córdoba y en cada Municipio del corredor. Además de informes, como el que presentó la Asamblea Ciudadana Unquillo Ambiente en octubre de 2013 (2) que advierte sobre el riesgo de deslizamientos ante inundaciones, y las notas de esta Coordinadora que exigen y reclaman participación y planificación territorial (3).
Y es que más allá de la cantidad de agua caída, la “catástrofe” no es “natural”: Lo natural es que cuando llueve el agua se infiltre y vuelva lentamente a la superficie (efecto de esponja). Pero las cuencas altas están siendo desmontadas, incendiadas y edificadas, desprotegiendo e impermeabilizando el suelo que pierde su capacidad de esponja. Ya no retiene el agua cuando llueve, y no la libera cuando falta.
Y así hoy, ésta escurre imparable cuesta abajo.
Pero no es la primera vez que ocurre, ya imparable ha bajado hace algunos años, y cada tantos más, de nuevo. Sólo debemos hacer memoria. Y así como cada cierto tiempo nos sobra, también cada cierto tiempo nos falta. Lo “natural” no es la catástrofe, lo natural son los ciclos, pero que se hacen cada vez más extremos mientras más deterioramos nuestras cuencas, que son las que los amortiguan. Lo natural es que en época de sequía las sierras entreguen el agua que acumularon en época de lluvia. Y sólo recuperando ese buen estado de salud podremos recuperar el equilibrio entre que hoy sobre en demasía y mañana nos sea tan escasa.
Así, la crisis hídrica y las inundaciones terminan siendo dos caras de la misma moneda.
Cuando no hay agua, se la pretende traer de otra parte, pero llegan las sequías y las “soluciones” nunca alcanzan. Y si ésta no falta, bastan unas gotas para rebasar las cuencas. Así, las políticas impulsadas por la provincia y los municipios, son ineficientes y pensadas a muy corto plazo, y además se gestionan primando los intereses de grupos económicos. Todo ello, sin contemplar la participación de los propios habitantes que somos quienes hoy estamos sacando el barro de nuestras viviendas a fuerza de balde y bronca.
Con menos del 5% de Bosque Nativo en la provincia de Córdoba, se desmonta una hectárea por hora, ostentando así el triste récord mundial en depredación de nuestros bienes comunes. Es así que, en la pampa las topadoras le abren paso a la soja, y acá en nuestras sierras las mismas topadoras le abren paso al desarrollista amigo que trae sus canchas de golf (El Terrón) y barrios exclusivos (El Montecito y Ticupil). Son los grandes empresarios que, asociados con el poder, construyen rutas como las que ayer demolió el agua. Agua que ya no pudo absorber la montaña y escupió al progreso su fuerza natural.
Es por todo ello que venimos exigiendo y trabajando para reglamentar y poner en funcionamiento cada una de las once reservas hídricas que tenemos en lo alto de nuestras cuencas, más arriba de nuestras ciudades. Y por lo que venimos también proponiendo la conformación del Corredor Hídrico y Biológico de las Sierras Chicas. Porque sólo de esta forma vamos a poder alcanzar ese equilibrio, tan quebrado como se nos ha demostrado hoy.
Por todo lo dicho, es que manifestamos infinita tristeza e impotencia y nos solidarizamos con nuestros vecinos y amigos que hoy se ven despojados de sus bienes y cargados de preguntas sin respuesta. El cómo y el por qué seguramente pasarán a formar parte de la arena mediática, pero esperamos que de una vez por todas, las respuestas formen parte de la agenda pública. Esperamos que las soluciones no sean solamente obras faraónicas que se traducen en promesas electorales.
Agradecemos a nuestros bomberos, a Defensa Civil y demás fuerzas vivas, y a cada persona que colabora y se solidariza con quienes hoy lo necesitamos.
Esperamos respeto por cada habitante. Y por sus hijos, y los hijos de ellos. Para que todos tengan agua en el vaso y no en el colchón.
Y esperamos que cada uno de nosotros, como habitantes y como vecinos de estas sierras, las que nos dan un suelo, un hogar, su agua y su belleza, aprendamos y nos comprometamos a recuperarlas, cuidarlas y respetarlas.
Hoy más que nunca, seguiremos encontrándonos, trabajando y movilizándonos para exigir nuestro derecho a participar en las decisiones que, visto está, nos afectan profundamente, y para que podamos reconstruir así el equilibrio y la salud de nuestras sierras, nuestras ciudades y nuestro territorio.
Contactos:
Fernanda – 0351 3053948
Yamila – 0351 3371739
Vilú – 0351 3030709
Yamila – 0351 3371739
Vilú – 0351 3030709
lunes, 22 de diciembre de 2014
Cuaderno de Caminatas
He finalizado hace unos días (18.12.2014) la recopilación de algunos temas del blog, que fueron ordenados, revisados y compilados en formato libro (pdf), para enviarle a mis amigos como "tarjeta" de fin de año. Lo he subido para todos aquellos lectores o seguidores del blog que deseen bajarlo. Su título "obvio" es Cuaderno de Caminatas.
Su Prólogo dice algo así....
"Solamente un breve comentario sobre este cuaderno de notas inspiradas a lo largo de tranquilas "caminatas al aire libre".
Desde hace un tiempo dedico regularmente algunas horas a escribir, intentando lograr ritmos que mejoren la actividad. Lo estoy haciendo sobre dos ejes. Por un lado le estoy “dando vueltas” a un ensayo cuyo ritmo va lento y acompasado ya que el tema no resultó ser de tan fácil abordaje como suponía; por otro lado, un blog al que cada tanto le agrego contenidos sobre aquellos aspectos que desde mi óptica, tienen algún significado constructivo o catártico.
Así que, para ir calmando un poco la ansiedad hasta tanto el "texto tortuga" pueda llegar a destino, he decidido componer para mis amigos este cuaderno de notas, cuya naturaleza, en contraposición al primero, es del tipo "texto liebre", y que resultan de mis rápidas incursiones por el blog.
Es esta característica, la que le imprime un cierto desorden temático, pues estos textos no fueron diseñados como partes de un todo (este es el caso tortuga en camino), sino que más bien describen aspectos puntuales, circunstanciales, personales, que lo que sí intentan resguardar es cierta coherencia conceptual entre ellos. Por lo que, cada escrito está tal cual fue subido al blog en su momento. A su vez, debo decir que –en este momento en que estoy escribiendo- “Democracia, poder y control”, de fecha 30/11/14, es el último texto que subí al blog. El primero, del 01/08/12, fue “A manera de prologo”, con el cual inicio estas notas.
Espero que estas notas permitan distracción, reflexión o ambas cosas."
Fernando
Sierras de Córdoba, Diciembre de 2014.
domingo, 7 de julio de 2013
¿Colibríes o dinosaurios? (Enero/1999)
Nota: este artículo es parte
de un ensayo titulado “El Estado Viviente”,
que escribiera en 1999. Lo subo al blog pues creo que aún es vigente.
“Si la
imaginación y la voluntad entraran en lucha, triunfaría siempre la primera,
pues para poder hacer primero es necesario ver”
Casi sin darnos cuenta, en estos últimos años, hemos ingresado a un
“mundo distinto”. Un mundo cuyos representantes, voceros y gurúes -casi
insistentemente- intentan subyugarnos con formas, colores y sonidos que, según
dicen, llegan desde el futuro.
Nos prometen -provocativa y casi escandalosamente- un abanico
mágico de tecnológicas soluciones virtuales a problemas que, por su naturaleza
y condición, parecieran no poder resolverse íntegramente por estos medios, pues
su esencia -sin lugar a dudas- está más cerca de "la persona y lo
social" que de "la computadora y lo tecnológico".
Este “mundo distinto” podríamos visualizarlo -para mejor
comprenderlo- a través de dos aspectos complementarios. Uno material, como
sumatoria de elementos que hacen a la conformación física del mismo, y otro
intencional, como finalidad o propósito que -en algún momento particular de su
historia- le imprime una dirección y un sentido específico. Ambas partes,
finalmente, se vinculan a través de una tercera categoría de aspectos como son
los metodológicos (y/o tecnológicos), los cuales permiten que la intención
pueda manifestarse como realidad objetiva.
Estos tres aspectos (el intencional, el metodológico y el
material) están indisolublemente ligados entre sí y, cada uno de ellos, aporta
su naturaleza y funcionalidad al conjunto, para que éste pueda conformarse y
aflorar como una unidad. Las relaciones que se establezcan entre éstos, darán
como resultado un determinado nivel de respuesta del “objeto en cuestión” a las
demandas que lo originaron.
Partiendo de este esquema como premisa -y aceptando el mismo como
punto de partida para reflexionar sobre algunos aspectos de la realidad-
podríamos plantearnos diversos interrogantes en relación a este “mundo
distinto”.
Como el mismo tiene ya vida propia y nosotros, queramos o no,
estamos incluidos en él, es que partiremos de aquello que “vemos” (como son los
aspectos materiales del mismo) para tratar de acercarnos, de una manera lógica,
a sus aspectos no materiales con el fin de elaborar estrategias que nos
permitan ubicarnos, movernos y actuar inteligentemente en él.
Partiremos de algunas características que lo distinguen y
diferencian del otro mundo -el conocido,
el todavía presente, el viejo mundo- del cual parecería que muchos, de una
manera sospechosa, desean huir rápidamente.
Este "mundo distinto" se manifiesta a nuestros ojos de
diversas formas. Algunas características observables son: globalización
(básicamente en relación a la comunicación e intercambio de información y cada
vez más en lo económico, comercial, político, jurídico), mayor tecnología de
punta en nuestra vida cotidiana, automatización de cada vez más procesos de
todo tipo y objeto, aparición (paulatina y sobre todo en la gente joven) de
nuevos hábitos y costumbres sociales e individuales propias de un nuevo ritmo
de vida, mayor individualismo, pérdida del sentido de pertenencia a una
determinada sociedad, organización o grupo, corrimiento de ciertas actividades
propias del funcionamiento económico hacia formas todavía no muy bien comprendidas
(teletrabajo, teleformación, nuevas formas de comercializar productos y
servicios), etc.
Asimismo, podemos –como contraparte- observar otro tipo de
variables complementarias como son: mayor concentración de la riqueza,
desempleo en aumento sin posibilidades concretas de resolver tal situación de
una manera permanente, un Estado cada día más ausente de sus funciones
naturales (seguridad, educación, salud, etc.) sobre todo en países emergentes,
un mundo cada día más privado que se
parece cada vez más a un inmenso mercado persa que a un espacio de
participación y desarrollo ciudadano.
Como resultado de las complejas relaciones que se van dando entre
estos componentes, se comienzan a vivir situaciones en donde la tendencia -en
amplios sectores de la sociedad- pareciera apuntar a la incomunicación y a la
soledad, a la intolerancia y violencia, a la desconfianza e incomprensión. Y
ante esto, "las comunes personas de carne y hueso", nos preguntamos ¿cómo participar humanamente de este complejo
mundo actual, sin perder lo que nosotros consideramos valioso como la
estabilidad, la seguridad, el trabajo, la solidaridad, la posibilidad de
investigar y estudiar, la salud, el ocio creativo y otros tantos aspectos de
nuestra vida que hoy se encuentran insatisfechos?
¿Quién nos
orienta sobre cuáles hábitos, capacidades o virtudes deberíamos desarrollar
para hacer frente a este acelerado cambio sin que el mismo nos "pase por
arriba"? ¿Qué institución, organismo o persona nos puede brindar
respuestas sinceras y "exentas de ocultos intereses" a nuestra
creciente incertidumbre? ¿Dónde está el Estado, ese mismo Estado que aparece
tan claramente explicado y tan convincentemente descrito en los libros de
Educación Cívica de los chicos del secundario?
Es seguro que encontrar las respuestas a "tanta
pregunta" no sea un trabajo sencillo. Posiblemente, porque nos encontramos
inmersos en medio de una "tempestad global" (de carácter político,
económico, jurídico, social) que nos hace sentir impotentes, inseguros y angustiados,
y sin la posibilidad concreta de poder visualizar un puerto conocido al cual
dirigirnos.
Y éste quizá sea el nudo de la cuestión: no poder ver a dónde nos
dirigimos, no saber qué nos espera en el camino, no tener mecanismos seguros
para avanzar. Quizá, como se sostiene, estemos ante un cambio histórico de
paradigmas, ante un cambio en los modelos de referencia (institucionales,
humanos y conceptuales) para relacionarnos y poder resolver aquellos aspectos
diarios de la realidad.
Debemos saber (¡debemos intentar saber!), a dónde queremos llegar.
Solamente a partir de este conocimiento podremos diseñar pautas y establecer
planes de acción inteligentes para andar el camino, porque sin visión no es
posible la acción, sin acción no es posible el camino, sin camino no es posible
el futuro, sin futuro… ¿qué sentido tiene
el presente?
Las diferencias entre aquellos que ven el horizonte y aquellos que
caminan viendo solamente su entorno inmediato, es muy grande, abismal.
Los primeros son como esos colibríes multicolores que -con una
estructura física casi etérea- se desplazan a grandes velocidades de un sitio a
otro dentro de un medio en donde no parecieran existir fronteras ni fricción
alguna. Ellos ven, casi en un único instante, dónde están y a dónde quieren ir.
El llegar a destino pasa a ser un hecho secundario y circunstancial. La visión
-que permite la rápida decisión- es lo verdaderamente importante y esencial. El
colibrí "ve" -desde su posición privilegiada- objetos, fenómenos y
relaciones que desde la superficie es imposible visualizar.
Esto lo hace fuerte a pesar de su aparente debilidad.
Los otros, como los grandes saurios del pasado, son animales de
superficie, caminadores pesados, oscuros, de estructura compleja y lenta, que
se mueven con una visión limitada de su realidad, debido -probablemente- a la
combinación de factores propios de su naturaleza y de factores externos que
actúan como verdaderas interferencias a su desplazamiento. El saurio no puede
ver desde su posición más allá de sus propias narices
Esto lo hace débil a pesar de su aparente fortaleza.
El colibrí frente al gran saurio. La "aparente
debilidad" frente a la "aparente fortaleza". La visión
esclarecedora frente a la acción casi ciega. El reino de lo “mágico” -como
concepción de procesos de tiempo mínimo- frente al reino de lo burocrático
-como concepción de procesos de visión mínima-. El futuro prometedor o el
presente desesperanzado. La participación plena o la especulación interesada.
La firme apuesta por la vida o el firme vínculo con la muerte.
Ésta es la
disyuntiva de hoy: ¿colibríes o dinosaurios? Unos "intentando ver el
futuro". Los otros "sólo pudiendo ver el presente".
Las preguntas claves a responder -o por lo menos a plantear para
su reflexión y análisis- quizás sean ¿cuáles actitudes deberemos erradicar de
nuestras vidas y cuáles incluir para adquirir la "virtud" del
diminuto colibrí? ¿Cuáles aptitudes y capacidades nos serán útiles en este
nuevo medio del cual ya somos parte directa o indirectamente? ¿Cuáles hábitos,
prejuicios o conceptos será necesario que abandonemos, corrijamos o
desarrollemos para evitar extinguirnos como el saurio caminador?
¿Cuál plan es posible, cuál impropio, cuál factible?
Creemos que hoy, nosotros, los ciudadanos del Estado Democrático,
nos encontramos frente a un desafío mayor y una oportunidad única: la de plantear preguntas acertadas y
analizar las mismas con valor, prudencia e inteligencia para descubrir las
respuestas justas que nos permitan decidir -en el momento preciso- qué hacer
frente a este presente amenazador.
Debemos evitar los riesgos de las decisiones improvisadas e
inmaduras, fruto de la especulación interesada, la ambición desmedida y el
apresuramiento oportunista que aquejan generalmente a aquellos cuya visión es nula
o se encuentra a contrapelo de la realidad, de la historia y fundamentalmente
del futuro
viernes, 3 de mayo de 2013
Invitación Ambiental
Amigos:
El 10 de Mayo estaremos en Villa Allende participando de una
Jornada de Actualización Ambiental.
La idea es presentar información de actualidad sobre
la situación ambiental a nivel nacional, provincial y local.
Será un espacio de participación que permitirá conocernos y
despejar algunos interrogantes sobre este tema de actualidad.
¡Los esperamos!
viernes, 26 de abril de 2013
Sistemas de Paz
En un artículo reciente sobre los Sistemas
de Paz "Una vida sin guerra", publicado en el número especial de
la Ciencia sobre Conflictos humanos (18.05.2012), el antropólogo Douglas P.
FRY propone una visión diferente a la tradicional idea con la cual hemos sido
educados respecto de que "la guerra es tan vieja como el hombre (por lo que,
pareciera que sin guerra, casi no habría historia)".
Dice el artículo "una
perspectiva evolutiva emergente sugiere que la guerra no
está siempre presente en las sociedades humanas. Los Sistemas de Paz, concepto que se define como aquellos grupos de
sociedades vecinas que no hacen la guerra entre sí, existen en diferentes
continentes. A su vez este nombre permite identificar un proyecto de investigación que examina la gestión de conflictos y la reconciliación, sobre una base de datos entre distintas culturas que abarca a 186 sociedades.
Continúa diciendo que "una
comparación de tres sistemas -los de paz Alto Xingu de tribus de Brasil,
la Confederación Iroquois del estado de Nueva York y la Unión Europea- permite destacar seis características hipotéticas que son importantes en la creación y
el mantenimiento de la paz entre sociedades:
1.
Una identidad social general
2.
Las interconexiones entre los subgrupos
3.
La interdependencia
4.
Los valores de no-guerra, no-combatiente
5.
El simbolismo y ceremonias que refuercen la paz
6.
Las instituciones de orden superior para la gestión de conflictos.
La
existencia de estos sistemas de paz demuestra que es posible crear sistemas
sociales libres de guerra". A su vez, el mismo autor dice: "Ver la
paz como una utopía impide superar la guerra"
Una
pregunta final ¿en qué podríamos estar errando los argentinos?
lunes, 1 de abril de 2013
¿Sustentabilidad, sostenibilidad o fracaso ambiental?
Debido
a que la Ley Ambiental Argentina (ley Nº 25675 de Presupuestos Mínimos) hace
referencia en todo su texto al concepto de sustentabilidad (ecológica,
económica, social), creemos necesario efectuar una diferenciación entre estos términos sustentabilidad y sostenibilidad, pues creemos que son dos aspectos diferentes de la misma realidad ambiental y que es importante su aclaración. Esto favorecería,
no solo el enriquecimiento de nuestro lenguaje, sino también y principalmente, nos permitiría ampliar nuestra comprensión sobre el tema.
Ya que
la naturaleza
ha sido siempre el marco referencial último de todo intento de análisis sobre las distintas perspectivas de nuestra realidad humana, se considera
importante utilizar el término sustentabilidad para nombrar la permanencia
que demuestra la propia naturaleza en su evolución y desarrollo, la cual es
independiente de la intervención humana. El universo marcha según sus propias
leyes. Es sustentable, es constructivo, es cierto.
El accionar del hombre, en cambio, por más respetuoso que se presente o se haya presentado a
lo largo de la historia respecto del orden natural, siempre ha impactado de una
manera u otra en el mismo, provocándole diferentes daños de categoría, magnitud y escala diversa. Debido a esto y aunque la
sociedad, por toma de conciencia o por interés, decidiera iniciar acciones de
largo plazo para respetar este orden inmanente, inclusive en
este caso, «siempre» se estaría provocando un impacto en el medio, pues la
sociedad seguiría dependiendo de la explotación de los recursos naturales para
su desarrollo y por lo tanto provocando un "cierto nivel" de degradación
ambiental. La aspiración máxima del hombre sería, por lo tanto, alcanzar la
sostenibilidad.
Finalmente, y en ausencia de lo
sostenible como programa de vida, solo queda la adversidad y el fracaso ambiental, el
cual manifestará sus negativos efectos de una manera u otra, en el corto, en el mediano o
en el largo plazo. Su condición es la inevitabilidad.
La naturaleza es sustentable.
La civilización, como
máximo, puede llegar a ser sostenible.
Lo demás se llama adversidad y fracaso
ambiental.
sábado, 9 de febrero de 2013
¿Sostenibilidad con corrupción? - II
Como continuidad de la entrada
anterior, creo necesario aclarar algunas ideas alrededor del concepto de
corrupción y de porqué decimos que no puede haber un "Estado
sostenible-Ambiente sostenible" si no despejamos la
corrupción, tanto del corazón del propio Estado, como de su periferia y de
cualquiera de sus "infinitos" rincones donde se tejen fantasiosos
sueños de poder.
Somos Estado
En principio,
como premisa fundamental, creemos importante remarcar que cada uno de nosotros
tenemos el deber de sentirnos incluidos en el Estado. Somos, como ciudadanía,
parte del Estado (organizado en cuatro componentes, según dijimos en ¿Sostenibilidad
con corrupción?. Ver imagen del título)
Y nosotros,
como parte vital del Estado, elegimos de manera periódica -y no siempre con las
mejores alternativas a la vista- quiénes van a gobernarnos. Pero elegimos y por
lo tanto delegamos. Nosotros. Primera persona del plural.
Por otro lado,
decimos que la corrupción (ver Glosario) está asociada indisolublemente al
Estado, ya sea por acción o por omisión. Y esto es tan así, que esta corrupción
nace y se va desarrollando desde la propia ciudadanía, a través de sus valores,
hábitos individuales o aceptaciones colectivas (forjados a lo largo de una
historia específica que le imprimió un estilo particular de manifestarse)
y se va haciendo, poco a poco, "carne social" en la medida en que no
somos capaces de pararla "en seco", identificándola, mirándola de
frente y elaborando conductas que la destierren de nuestra cotidianidad.
La corrupción
puede tener el "tamaño y volumen" que permitamos que tenga. Claro
que, una inconducta individual, fruto de una circunstancial particular, no
necesariamente podría ser tildada de corrupción, sobre todo si existe la
actitud de reconocerla y corregirla. Pero, si esa misma acción, la terminamos
aceptando y justificando, seguramente continuaremos repitiendo y consolidando
dicha inconducta.
Esta enfermedad
de reafirmación de las inconductas, como hecho aceptado socialmente, es aquello
que finalmente termina ascendiendo por la pirámide hasta posicionarse en las
más altas jerarquías sociales y de gobierno, reforzando de esta forma, aún más,
las causas de esa misma corrupción. Un hermoso circulo vicioso. Y absolutamente
corrupto.
Y, desde estos
espacios de jerarquía, se las sigue alimentando a través de la satisfacción de
todas y cada una de las tentaciones que van apareciendo en los ámbitos del
poder. Tentaciones que, en vez de ser enfrentadas desde la fortaleza de
"hacer lo correcto" o "lo más justo" -según la función y
responsabilidad que se asume como funcionario o gobernante- se la enfrenta
desde una debilidad ética y moral, afianzada en ese ciudadano-ahora-gobernante que
solo aprendió a "trepar" dentro de una política partidaria
incoherente, pagando todo tipo de "peaje" para llegar -lo más rápido
posible- a la posición ambicionada y poder zafar, o lograr el tan ansiado éxito
o la salvación económica. Solo o con su grupo de apoyo, no importa cómo.
Lo que realmente importa es “disfrutar, circunstancialmente, de esa
falsa sensación de ser diferente y estar a salvo".
Aunque
debiéramos saber que, cuando se habla de corrupción, el estar a salvo “para
unos pocos” es causa de desgracia “para unos muchos". Y esto, no solo es
inaceptable desde todo punto de vista (humano, ético, social), sino que es muy
peligroso.
Debilidades y
fortalezas
Y ¿qué podemos
percibir detrás de la corrupción?
Podemos
visualizar la existencia de debilidades propias de aquellas personas
indeterminadas éticamente; debilidades que podríamos
llamar anti-virtudes y que son las que, en nombre de la democracia,
generan desconfianza, indiferencia, anomia ciudadana -con su pesada carga de
violencia- y que terminan finalmente asesinando a la participación, eje
esencial de todo Estado que se presuma democrático.
Las debilidades
a que nos referimos son: la cobardía, el desenfreno,
la astucia y el descontrol.
Como
contrapartida ¿cuáles serían las virtudes necesarias que podrían despejar esta
situación? Creemos que son la contrapartida de aquellas, es decir: el valor,
la prudencia, la inteligencia y el equilibrio
Lo planteado,
si bien simple no es fácil, pues está referido a cambios culturales
los cuales necesitan de tiempo y a veces, sufrimiento.
Pero,
independientemente del tiempo que nos lleve ver los resultados, lo primero que
se requiere es un claro y sincero reconocimiento de la situación. A
su vez se debe aceptar la imperiosa necesidad de un cambio, con signos de
permanencia, y de un plan que nos permita progresar colectivamente, erradicando
esta terrible debilidad que logra transformar cualquier sólido fundamento
social en un gigante con pies de barro.
Conductas
ciudadanas e institucionales
Y entonces,
volviendo a la pregunta de cómo la corrupción del Estado repercute e
imposibilita la tan declamada sostenibilidad ambiental, llegamos a la
conclusión de que se han ido estableciendo con el tiempo un conjunto de
relaciones inapropiadas entre los distintos componentes del Estado (y del ambiente
por extensión) que mueven sistemáticamente la rueda de la corrupción, provocan
contaminación y sostienen la confusión.
Esta rueda
podemos imaginarla a través de las conductas de sus dos actores centrales: las
instituciones (desde lo orgánico o sistémico) y la ciudadanía (desde lo
individual). Actores que deben decidir colectivamente, a través de los canales
institucionales, si desean continuar con la especulación a ultranza o
si en cambio desean emprender un renovado camino de participación
verdadera.
Desde lo
institucional (Gobierno) es necesario que se acepten los desafíos, que se
generen espacios de participación vinculantes, que se desarrollen políticas de
estado inteligentes y que se asignen recursos en cantidad suficiente para que
la ciudadanía (acompañada desde las organizaciones) pueda participar de un
cambio cierto hacia el dominio de lo sostenible.
Desde la
ciudadanía, conjunto soberano de actores, se hace necesario que desarrollemos
el pensamiento crítico que nos aleje de dogmas y prejuicios, educarnos en temas
sociales y ambientales, generar y fortalecer hábitos apropiados de
sostenibilidad, participar de procesos de depuración ambiental trabajando sobre
las causas y no contrarrestando permanentemente los efectos negativos de
aquellas, desarrollar la atención para poder “mirar y ver” y, quizá finalmente,
llegar a disfrutar de una fiesta que significaría una vida en un ambiente
progresivamente saludable dentro de una sociedad progresivamente educada.
Somos Ambiente
A su vez y para
cerrar estas ideas, debemos decir que así como expresamos que somos
Estado, también deberíamos decir: somos Ambiente.
Porque
naturaleza es una cosa, cultura es otra y ambiente es la relación que establece
una cultura determinada con la naturaleza. Por lo cual el ambiente es
un concepto humano de integración de dos subsistemas. Hoy se está hablando
de acoplamiento hombre-naturaleza para intentar aproximarse a
un renovado concepto de ambiente. No de hombre “en” la naturaleza, ni de hombre
“con” la naturaleza u hombre “y” naturaleza. No, sino de otro concepto, el de
unificación de ambas cosas en una nueva perspectiva.
Si en un
ejercicio teórico, pudiéramos eliminar al hombre del planeta, lo que quedaría
no es un ambiente “libre del hombre”; quedaría una naturaleza sin agentes
contaminantes, que es algo muy distinto.
Si pudiéramos
darnos cuenta que estamos relacionados de una manera u otra con las cosas
externas a nosotros y que los resultados que esperamos alcanzar a través de
nuestras relaciones (con objetos o sujetos) dependen del tipo y calidad de las
relaciones que establezcamos, entonces empezaríamos quizás a visualizar al
ambiente como algo que nos incluye y a su vez como algo propio, de nosotros
mismos, pues toda relación es una vinculación de por lo menos dos “puntas”, una
de las cuales está en nuestra mente y en nuestros sentimientos. Dentro, nunca
fuera.
La misma causa
que nos impide decir “somos Estado” es la misma que nos impide decir “somos
Ambiente”. Cuando resolvamos una, resolveremos las dos.
Y esto
significará que habremos dado el primer paso hacia una vida verdaderamente
sostenible, participante, cierta, en donde las referencias válidas para
nuestras conductas estarán sólidamente ancladas al mundo de la Ley Natural,
principio y fin de la sustentabilidad y no en nuestros prejuicios, nuestras
ambiciones y nuestra disfrazada confusión.
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