lunes, 14 de abril de 2014

El triple filtro de Sócrates y la información


Hace un par de días redescubrí un corto documento que refiere a un breve diálogo entre Sócrates y uno de sus pupilos. Me pareció importante subirlo al blog pues el mismo nos muestra, con gran simpleza, la necesidad de no “comernos” cuanto dato o información anda suelto por el mundo sin previo “filtrado” pues, en vez de alimentarnos y fortalecernos, termina provocando “indigestión” y confusión.
…….

Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos en la antigua Grecia.

Un día un pupilo se encontró con el gran filósofo y le dijo:
- Maestro ¿Sabe lo que escuché acerca de un amigo suyo?

- Espera un minuto -replicó Sócrates-. Antes de decirme nada quisiera que pasaras un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del triple filtro.

- ¿Triple filtro? - Contestó el pupilo

- Correcto -continuó Sócrates-. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir, es por eso que lo llamo el examen del triple filtro. El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

- No -dijo el alumno-, realmente solo escuché sobre eso y...

- Está bien -dijo Sócrates-. Entonces realmente no sabes si es cierto o no. Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

- No, por el contrario...

- Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto.
Pero podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?

- No, la verdad es que no. - contesto el otro.

- Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?”
…….

Si pudiéramos aplicar este sencillo “triple filtro” a cuanto “dardo informativo” sale disparado instante a instante de las múltiples y variadas “fuentes de confusión” actuales ¿no mejoraría sustancialmente nuestras relaciones interpersonales y por lo tanto nuestra propia vida, individual y colectiva?

miércoles, 28 de agosto de 2013

"Yo tengo un sueño" - ¡Exactamente se cumplen hoy 50 años!

DISCURSO DURANTE LA MARCHA A WASHINGTON POR TRABAJOS Y POR LA LIBERTAD 
28 Agosto 1963, Washington, D.C.   

Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy día en esta que será, en la historia, la más grande demostración para la libertad en la historia de nuestro País.  

Hace cien años, un gran Americano, en cuya simbólica sombra estamos hoy parados, firmó la Proclamación de la Emancipación. Este trascendental decreto vino como un gran rayo de luz de esperanza para millones de esclavos Negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Vino como  un lindo amanecer al final de una larga  noche de cautiverio. Pero  cien años después, el  Negro aún no es libre; cien años después, la vida del Negro aún es tristemente lisiada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el Negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el Negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad Americana y se encuentra desterrado en su propia tierra.   

Entonces hemos venido hoy día aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En un sentido hemos venido a la capital de nuestro País a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaración de Independencia, ellos firmaban un pagaré del cual cada Americano sería el heredero. Este pagaré era la promesa que todo hombre, sí, el hombre negro y el hombre blanco, tendrían garantizados los derechos inalienables de vida, libertad, y búsqueda de la felicidad. 

Es obvio hoy día que América ha incumplido este pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos de color. En lugar de honrar esta sagrada obligación, América ha dado a la gente Negra un cheque  malo; un cheque que ha regresado con el sello "fondos insuficientes." Pero rehusamos creer que el Banco de Justicia está quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de oportunidad de este País. Y entonces hemos venido a cobrar este cheque, el cheque que nos dará sobre manera la riqueza de libertad y la seguridad de justicia.   

También hemos venido a este sagrado lugar para recordar a América la urgencia impetuosa de ahora. Este no es el momento de tener el lujo  de enfriarse o tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de Democracia; ahora es el momento de salir del obscuro y desolado valle de la segregación al camino alumbrado de la justicia racial; ahora es el momento de sacar nuestro País de las arenas movedizas de la injusticia racial, a la piedra sólida de la hermandad; ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento. Este verano ardiente por el legítimo descontento del Negro, no pasará hasta que no haya un otoño vigoroso de libertad e igualdad.   

1963 no es el fin, si no el principio.Y los que pensaban que el Negro necesitaba desahogarse para sentirse contento, tendrán un rudo despertar si el País regresa al mismo oficio. No habrá ni descanso ni tranquilidad en América hasta que al Negro se le garantice sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán a sacudir las bases de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que yo debo decir a mi gente, los cuales están parados en el umbral gastado que conduce al palacio de la justicia.    

En el proceso de ganar el  lugar que nos corresponde, no debemos ser culpables de hechos censurables. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad con tomar de la taza de la amargura y del odio. Siempre tendremos que conducir nuestra lucha en el plano alto de la dignidad y disciplina. No podemos permitir que nuestras protestas creativas se degeneren en violencia  física. Una  y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas del encuentro de la fuerza física con la fuerza del alma.    

La maravillosa nueva militancia, la cual ha envuelto a la comunidad Negra, no debería llevarnos a desconfiar de toda la gente blanca; porque varios de nuestros hermanos blancos, como se ve hoy día por su presencia aquí, han venido a darse cuenta que su destino esta amarrado con nuestro destino.Y ellos han llegado a darse cuenta que su libertad esta inseparablemente unida a nuestra libertad. No podemos caminar solos. Y al caminar, debemos hacer la promesa que siempre marcharemos adelante. No podemos volver atrás.   

Hay aquellos que están preguntando a los devotos de los Derechos Civiles, ¿Cuándo estarán satisfechos? Nunca podremos estar satisfechos mientras que el  Negro sea víctima de horrores indescriptibles de brutalidad policial; nunca podremos estar satisfechos mientras que nuestros cuerpos, pesados por la fatiga de viajar, no podemos alojarnos en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades; no podremos estar satisfechos mientras que la movilidad básica del Negro es de un barrio pequeño a uno más grande; nunca podremos estar satisfechos mientras que nuestros hijos están despojados de su personalidad y robados de su dignidad por un letrero escrito "Sólo Para Blancos," no podremos estar satisfechos mientras que el Negro de Mississippi no pueda votar y el Negro de New York crea que no tiene nadie por quién votar. No! No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta "que la justicia corra como el agua y las virtudes como una fuerte quebrada."

Yo no desconozco que algunos de ustedes han venido  hasta aquí con grandes esfuerzos y tribulaciones. Algunos de ustedes han llegado recién de unas angostas celdas. Algunos de ustedes han venido de áreas donde su búsqueda de libertad los ha dejado golpeados por la tormenta de persecución y derrumbados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes han sido los veteranos de sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la fe de que el sufrimiento no merecido es redentorio. Regresen a Mississippi. Regresen a Alabama. Regresen a South Carolina. Regresen a Georgia. Regresen a Louisiana. Regresen a los barrios bajos y a los ghettos de nuestras ciudades Norteñas, sabiendo que de alguna manera esta situación podrá y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperación.  

Entonces les digo a ustedes, mis amigos, que aunque nosotros enfrentemos las dificultades de hoy y de mañana, aún yo tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño Americano, que un día esta nación surgirá y vivirá verdaderamente de su credo, "nosotros mantenemos estos derechos patentes, que todo hombre es creado igual." Yo tengo un sueño que ese día en las tierras rojas de Georgia, hijos de esclavos anteriores e hijos de dueños de esclavos anteriores se podrán sentar juntos a la mesa de la hermandad. Yo tengo un sueño  que un día aún el estado  de Mississippi, un estado ardiente por el calor de justicia, ardiente por el calor de la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia. Yo tengo un sueño que mis cuatro pequeños hijos algún día vivirán en una nacióndonde no serán juzgados por el color de la piel, sino por el contenido de sus carácteres.   

Hoy yo tengo un sueño!   

Yo tengo un sueño que un día en Alabama, con sus racistas viciosos, con su Gobernador con sus labios goteando palabras de interposición y nulificación, un día allí en Alabama los pequeños negros, niños y niñas, podrán unir las manos con pequeños blancos, niños y niñas,  como  hermanos y hermanas.   

Hoy yo tengo un sueño!   

Yo tengo un sueño que algún día cada valle será elevado, y cada colina y montaña serán hechas llanas. Los lugares más ásperos serán aplanados y los lugares torcidos serán hechos rectos, y la gloria de Dios será revelada y todo género humano se verá junto.   

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual yo regreso al Sur. Con esta fe podremos labrar de la montaña de la desesperación, una piedra de esperanza. Con esta fe podremos transformar el sonido discordante de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, pararse juntos por la libertad, sabiendo que algún día seremos libres, y este es el día. Este será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar con nuevos sentidos "Mi País es de ti, dulce tierra de libertad a ti yo canto. Tierra donde mi padre  murió, tierra del orgullo de los peregrinos, de cada lado de la montaña, dejemos resonar la libertad." Y si América va a ser una grande nación, esto tendrá que hacerse realidad.   

Entonces dejen resonar la libertad desde la cima de los montes prodigiosos de New Hampshire; dejen resonar la libertad desde las poderosas montañas de New York; dejen resonar la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pennsylvania; dejen resonar la libertad desde las rocas cubiertas de nieve de Colorado; dejen resonar la libertad desde las curvosas cuestas de California. Pero no sólo ésto. Dejen resonar la libertad de la Montaña de Piedra de Georgia; dejen resonar la libertad desde la montaña Lookout de Tennessee; dejen resonar la libertad desde cada colina y montaña de Mississippi. "De cada lado de montaña dejen resonar la libertad." Y cuando ésto pase y cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar de cada aldea y cada caserío, de cada estado y cada ciudad, podemos apurar  el día en que todos los hijos de Dios, hombre negro y hombre blanco, Judíos y Cristianos, Protestantes y Católicos, podemos unir nuestras manos y cantar en las palabras del viejo espiritual Negro:    

"Libre al Fin, Libre al Fin; Gracias Dios Omnipotente, somos libres al fin."   

domingo, 4 de agosto de 2013

Imaginemos

"Los locos sueñan sueños
que los obsesivos construyen
para que los cuerdos disfruten
y los necios critiquen"

Texto encontrado en un mosaico, fijado a una pared derruida 
de un antiguo hospital de la ciudad de Córdoba, Argentina

¿Qué tendrá que ver esto con lo que dijo Margaret Meed?
(Antropóloga social)
"Nunca subestimes el poder de unos pocos individuos comprometidos a cambiar el mundo. De hecho, es lo único que siempre ha sucedido" 

¿De esto se tratará la tan mentada utopía?

domingo, 7 de julio de 2013

¿Colibríes o dinosaurios? (Enero/1999)

Nota: este artículo es parte de un ensayo titulado “El Estado Viviente”,
que escribiera en 1999. Lo subo al blog pues creo que aún es vigente.

Si la imaginación y la voluntad entraran en lucha, triunfaría siempre la primera, 
pues para poder hacer primero es necesario ver

Casi sin darnos cuenta, en estos últimos años, hemos ingresado a un “mundo distinto”. Un mundo cuyos representantes, voceros y gurúes -casi insistentemente- intentan subyugarnos con formas, colores y sonidos que, según dicen, llegan desde el futuro.

Nos prometen -provocativa y casi escandalosamente- un abanico mágico de tecnológicas soluciones virtuales a problemas que, por su naturaleza y condición, parecieran no poder resolverse íntegramente por estos medios, pues su esencia -sin lugar a dudas- está más cerca de "la persona y lo social" que de "la computadora y lo tecnológico".

Este “mundo distinto” podríamos visualizarlo -para mejor comprenderlo- a través de dos aspectos complementarios. Uno material, como sumatoria de elementos que hacen a la conformación física del mismo, y otro intencional, como finalidad o propósito que -en algún momento particular de su historia- le imprime una dirección y un sentido específico. Ambas partes, finalmente, se vinculan a través de una tercera categoría de aspectos como son los metodológicos (y/o tecnológicos), los cuales permiten que la intención pueda manifestarse como realidad objetiva.

Estos tres aspectos (el intencional, el metodológico y el material) están indisolublemente ligados entre sí y, cada uno de ellos, aporta su naturaleza y funcionalidad al conjunto, para que éste pueda conformarse y aflorar como una unidad. Las relaciones que se establezcan entre éstos, darán como resultado un determinado nivel de respuesta del “objeto en cuestión” a las demandas que lo originaron.

Partiendo de este esquema como premisa -y aceptando el mismo como punto de partida para reflexionar sobre algunos aspectos de la realidad- podríamos plantearnos diversos interrogantes en relación a este “mundo distinto”.

Como el mismo tiene ya vida propia y nosotros, queramos o no, estamos incluidos en él, es que partiremos de aquello que “vemos” (como son los aspectos materiales del mismo) para tratar de acercarnos, de una manera lógica, a sus aspectos no materiales con el fin de elaborar estrategias que nos permitan ubicarnos, movernos y actuar inteligentemente en él.

Partiremos de algunas características que lo distinguen y diferencian del otro  mundo -el conocido, el todavía presente, el viejo mundo- del cual parecería que muchos, de una manera sospechosa, desean huir rápidamente.

Este "mundo distinto" se manifiesta a nuestros ojos de diversas formas. Algunas características observables son: globalización (básicamente en relación a la comunicación e intercambio de información y cada vez más en lo económico, comercial, político, jurídico), mayor tecnología de punta en nuestra vida cotidiana, automatización de cada vez más procesos de todo tipo y objeto, aparición (paulatina y sobre todo en la gente joven) de nuevos hábitos y costumbres sociales e individuales propias de un nuevo ritmo de vida, mayor individualismo, pérdida del sentido de pertenencia a una determinada sociedad, organización o grupo, corrimiento de ciertas actividades propias del funcionamiento económico hacia formas todavía no muy bien comprendidas (teletrabajo, teleformación, nuevas formas de comercializar productos y servicios), etc.

Asimismo, podemos –como contraparte- observar otro tipo de variables complementarias como son: mayor concentración de la riqueza, desempleo en aumento sin posibilidades concretas de resolver tal situación de una manera permanente, un Estado cada día más ausente de sus funciones naturales (seguridad, educación, salud, etc.) sobre todo en países emergentes, un  mundo cada día más privado que se parece cada vez más a un inmenso mercado persa que a un espacio de participación y desarrollo ciudadano.

Como resultado de las complejas relaciones que se van dando entre estos componentes, se comienzan a vivir situaciones en donde la tendencia -en amplios sectores de la sociedad- pareciera apuntar a la incomunicación y a la soledad, a la intolerancia y violencia, a la desconfianza e incomprensión. Y ante esto, "las comunes personas de carne y hueso", nos preguntamos ¿cómo participar humanamente de este complejo mundo actual, sin perder lo que nosotros consideramos valioso como la estabilidad, la seguridad, el trabajo, la solidaridad, la posibilidad de investigar y estudiar, la salud, el ocio creativo y otros tantos aspectos de nuestra vida que hoy se encuentran insatisfechos?

¿Quién nos orienta sobre cuáles hábitos, capacidades o virtudes deberíamos desarrollar para hacer frente a este acelerado cambio sin que el mismo nos "pase por arriba"? ¿Qué institución, organismo o persona nos puede brindar respuestas sinceras y "exentas de ocultos intereses" a nuestra creciente incertidumbre? ¿Dónde está el Estado, ese mismo Estado que aparece tan claramente explicado y tan convincentemente descrito en los libros de Educación Cívica de los chicos del secundario?

Es seguro que encontrar las respuestas a "tanta pregunta" no sea un trabajo sencillo. Posiblemente, porque nos encontramos inmersos en medio de una "tempestad global" (de carácter político, económico, jurídico, social) que nos hace sentir impotentes, inseguros y angustiados, y sin la posibilidad concreta de poder visualizar un puerto conocido al cual dirigirnos.

Y éste quizá sea el nudo de la cuestión: no poder ver a dónde nos dirigimos, no saber qué nos espera en el camino, no tener mecanismos seguros para avanzar. Quizá, como se sostiene, estemos ante un cambio histórico de paradigmas, ante un cambio en los modelos de referencia (institucionales, humanos y conceptuales) para relacionarnos y poder resolver aquellos aspectos diarios de la realidad.

Debemos saber (¡debemos intentar saber!), a dónde queremos llegar. Solamente a partir de este conocimiento podremos diseñar pautas y establecer planes de acción inteligentes para andar el camino, porque sin visión no es posible la acción, sin acción no es posible el camino, sin camino no es posible el futuro, sin futuro… ¿qué sentido tiene el presente?

Las diferencias entre aquellos que ven el horizonte y aquellos que caminan viendo solamente su entorno inmediato, es muy grande, abismal.

Los primeros son como esos colibríes multicolores que -con una estructura física casi etérea- se desplazan a grandes velocidades de un sitio a otro dentro de un medio en donde no parecieran existir fronteras ni fricción alguna. Ellos ven, casi en un único instante, dónde están y a dónde quieren ir. El llegar a destino pasa a ser un hecho secundario y circunstancial. La visión -que permite la rápida decisión- es lo verdaderamente importante y esencial. El colibrí "ve" -desde su posición privilegiada- objetos, fenómenos y relaciones que desde la superficie es imposible visualizar.

Esto lo hace fuerte a pesar de su aparente debilidad.

Los otros, como los grandes saurios del pasado, son animales de superficie, caminadores pesados, oscuros, de estructura compleja y lenta, que se mueven con una visión limitada de su realidad, debido -probablemente- a la combinación de factores propios de su naturaleza y de factores externos que actúan como verdaderas interferencias a su desplazamiento. El saurio no puede ver desde su posición más allá de sus propias narices

Esto lo hace débil a pesar de su aparente fortaleza.

El colibrí frente al gran saurio. La "aparente debilidad" frente a la "aparente fortaleza". La visión esclarecedora frente a la acción casi ciega. El reino de lo “mágico” -como concepción de procesos de tiempo mínimo- frente al reino de lo burocrático -como concepción de procesos de visión mínima-. El futuro prometedor o el presente desesperanzado. La participación plena o la especulación interesada. La firme apuesta por la vida o el firme vínculo con la muerte.

Ésta es la disyuntiva de hoy: ¿colibríes o dinosaurios? Unos "intentando ver el futuro". Los otros "sólo pudiendo ver el presente".

Las preguntas claves a responder -o por lo menos a plantear para su reflexión y análisis- quizás sean ¿cuáles actitudes deberemos erradicar de nuestras vidas y cuáles incluir para adquirir la "virtud" del diminuto colibrí? ¿Cuáles aptitudes y capacidades nos serán útiles en este nuevo medio del cual ya somos parte directa o indirectamente? ¿Cuáles hábitos, prejuicios o conceptos será necesario que abandonemos, corrijamos o desarrollemos para evitar extinguirnos como el saurio caminador?

¿Cuál plan es posible, cuál impropio, cuál factible?

Creemos que hoy, nosotros, los ciudadanos del Estado Democrático, nos encontramos frente a un desafío mayor y una oportunidad única: la de plantear preguntas acertadas y analizar las mismas con valor, prudencia e inteligencia para descubrir las respuestas justas que nos permitan decidir -en el momento preciso- qué hacer frente a este presente amenazador.

Debemos evitar los riesgos de las decisiones improvisadas e inmaduras, fruto de la especulación interesada, la ambición desmedida y el apresuramiento oportunista que aquejan generalmente a aquellos cuya visión es nula o se encuentra a contrapelo de la realidad, de la historia y fundamentalmente del futuro


domingo, 30 de junio de 2013

Ironía, beligerancia y comunicación

Ironía.
(Del lat. ironia)
1. f. Burla fina y disimulada (ademán, palabras, acción con que se procura poner en ridículo a alguien).
2. f. Tono burlón con que se dice.
3. f. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice.
Beligerante.
(Del lat. belligerans, -antis)
1. adj. Dicho de una nación, de una potencia etc. que está en guerra.
2. adj. combativo (dispuesto o proclive al combate, a la contienda o a la polémica)
.
La ironía en Argentina parece ser una invitada que día a día se ha ido adueñando de lo que es nuestro espacio, nuestro territorio, nuestra intimidad. A pesar de su tono picaresco (ese suele ser la primera impresión que causa) se la termina percibiendo como invasiva, agresiva, desubicada y no predispuesta al diálogo respetuoso. Más bien todo lo contrario, lo que suele molestar o irritar los ánimos de quienes aspiran a vivir en paz y tratando de comunicarnos “en serio” para resolver las cosas que debemos resolver “en serio”. Las bromas, por un rato o a lo largo de un día de fiesta, suelen ser un refresco para el alma, pero cuando se pretende que vivamos en broma, la ironía suele convertirse en muchos casos en un verdadero hastío para el espíritu.

Y hoy, pareciera ser que si no se es irónico, no se puede comunicar nada. Esta forma de transmitir ideas a través de cierto tono burlesco, se ha convertido en un virus que afecta a casi todos los medios, sean estos radios, TV, gráfica, blogs, páginas web, etc. Inclusive nuestras charlas cotidianas con familia, amigos, vecinos y relaciones sociales. Todos quieren ser chistosos. Es más, hay comunicadores que no logran sostener una entrevista completa si no interrumpen a su entrevistado, a cada instante, con alguna “salida” con pretensiones evidentes de mostrar un "fino sentido del humor". Aunque su entrevistado sea un científico que, se nota a todas luces, está haciendo un gran esfuerzo en comunicar “lo suyo” de una manera simple a la audiencia. No importa.

Pareciera ser parte de las premisas actuales: “no tires mala onda”, “mejorá tu sentido del humor”, “no te tomes las cosas tan a la tremenda”. Y todas estas frases –cargadas de lógica, sentido y  buena voluntad-  terminan por convencernos que “debemos ser graciosos” para alegrarnos la vida.

Cuando a uno le toca actuar de anfitrión y hace los esfuerzos correspondientes para recibir con amabilidad, calidez y respeto a los invitados, suele ser muy molesto que aparezca algún "comediante" que todo lo que sabe hacer es interrumpir de forma  inoportuna con chistes y ocurrencias que, aunque sean muy buenos al comienzo, suelen terminar fastidiando los ánimos.

Porque, ante las dudas que nos aparecen sobre las motivaciones de quienes intentan ser graciosos a ultranza, surgen algunas preguntas, como por ejemplo:
- A la ironía ¿se la suele utilizar más como burla o como figura retórica?
- ¿Qué se piensa que puede provocar una frase irónica en el ánimo de quien escucha?
- ¿Siempre será de risa o admiración por la “inteligencia” de la frase?
- ¿Provocará otro tipo de sensaciones o de sentimientos?
- ¿Para qué sirve la ironía en un ámbito comunicacional? Y sobre todo cuando es institucional ¿corresponde, no se puede tomar como falta de respeto a quien no está de acuerdo con lo que decimos?
- Es decir ¿siempre es válida su uso o solamente en circunstancias particulares?
- ¿Puede generar reacciones imprevistas en nuestro interlocutor?
- ¿Cómo afectará una ironía a alguien que está de buen humor y cómo a alguien que está cansado, fatigado o molesto por algo?
- ¿Por qué la gente suele ser irónica? ¿O hay una “para qué” por detrás?
- ¿Será que el lenguaje ha perdido fuerza y significado, haciéndose necesario un refuerzo mediante expresiones que den a entender “lo contrario” de lo que queremos expresar?
- ¿Y qué impacto produce en el oyente cuando quien habla recurre sistemáticamente a esta forma de expresión?

Hoy la ironía parece ser parte de nuestra idiosincrasia. Somos irónicos, aunque quizás no nos demos cuenta del impacto que una ironía sostenida y sistemática puede provocar en quien o quienes nos escuchan. La ironía puede ser usada apropiadamente como un ariete en situaciones particulares donde sea necesario  “romper defensas” que puedan impedir el encuentro, o quizás, para distender una situación que se torna demasiado tensa.

Pero, lo que no puede entenderse, es que se convierta  en el centro de atracción de toda comunicación constructiva entre aquello humanos preocupados por descubrir alguna fórmula que facilite las mejores relaciones interpersonales.

martes, 21 de mayo de 2013

Principio de Equidistancia Participativa


Son tres los conceptos incluidos en el Principio de Equidistancia Participativa(1):

-El Principio: entendido como un punto de partida hacia el logro de un propósito común.
-La Equidistancia: como la propiedad que tienen todos los puntos de la superficie de una esfera de estar a igual distancia de su centro. 
-La Participación: como un estado de libertad que permite la identificación y manifestación de las vocaciones individuales de los miembros de una comunidad, lo cual facilita la alegría del encuentro, la felicidad en el trabajo y un refrescante estado de bienestar compartido.

El Principio de Equidistancia Participativa, entonces, podría ser definido como un “sencillo juego” que se propone mostrar una forma de establecer relaciones interpersonales con un mínimo de fricción, un máximo de eficacia y una condición de oportunidad para desarrollar una vida más constructiva, más sostenible, más cierta.

Pero esto requiere de algunas premisas básicas para los jugadores: 
(a) la necesidad de aprender un nuevo paradigma de relación, 
(b) la de construir un tipo de conocimiento más apropiado, 
(c) la de mantener un constante respeto y 
(d) la de observar atentamente algunos valores organizados a través de determinadas reglas de juego.

Y ¿cómo “juegan” estos conceptos para que puedan beneficiarse aquellas personas ansiosas de experimentar nuevas formas de relacionarse?

El tablero es éste, juguemos…



El espacio de juego consta de las siguientes componentes:
-Un lugar denominado Esfera de la Vida, que corresponde al dominio ambiental físico donde nos movemos los seres humanos a lo largo del día. Podemos asimilarlo a la superficie del planeta Tierra.
-Un lugar denominado Dominio de Participación, que corresponde al espacio territorial en donde aspiramos a desarrollarnos dentro de un proyecto inclusivo y en donde podamos dar “rienda suelta” a nuestra vocación.
-Un punto denominado F, que simboliza un fin común y que deberá ser entendido como el espíritu del proyecto del "juego" en ejecución (Nota: no se le negará la entrada al juego a quien desee participar, siempre que respete las reglas del mismo).
-Un conjunto de flechas que apuntan al centro (es decir a F) y que simboliza la amorosa Ley de Gravitación Universal que “obliga” a que, "todo aquello que ande suelto" por el Dominio de Participación, tienda a dirigirse al centro (siempre que no se le oponga demasiada resistencia).

Las fichas del juego son de dos tipos:
-Fichas P, simbolizan a cada uno de los jugadores (no hay límites en la cantidad de éstas)
-Fichas R, simbolizan las relaciones que se establecen entre dos jugadores (ídem)

El encuentro o relación (R1) que se necesite establecer entre dos (o más) jugadores, deberá hacerse siguiendo un camino muy especial, pues tiene una doble naturaleza: una física (R1 en rojo) que se realizará por sobre la superficie de la Esfera de Vida; la otra es imaginaria, mental (CA + CB) la que será recorrida por “dentro” de dicha esfera. Los dos trayectos o tramos entonces son: el que va del jugador p1 al centro F y que denominamos CA y el otro, que va desde F hacia el jugador p2, y que llamamos CB.

Entonces, ¿en qué consiste el juego? En lo siguiente: cada vez que un jugador deba relacionarse con otro jugador (por ejemplo, para realizar alguna tarea compartida), lo deberá hacer recorriendo el camino según la Regla de los dos Tramos (o dos Trayectos), la que establece:

Primero (tramo p1 - F): se deberá dirigir al centro de la Esfera de la Vida por el tramo CA y memorizar apropiadamente el significado de F lo cual le permitirá recordar aquello que es esencial para el logro del propósito, aumentando grandemente las probabilidades de éxito. 
Segundo (tramo F – p2): con el significado F en la memoria, deberá ir al encuentro de su compañero (el otro jugador) para realizar la acción prevista que dio origen al movimiento ejecutado.

El otro jugador deberá recorrer ("instantáneamente") el camino opuesto, es decir andar el mismo camino pero a la inversa, de p2 – F y luego F- p1 para descubrir el verdadero significado de aquello qué motivó a su compañero a realizar tal desplazamiento. Este recorrido inverso, permite que ambos jugadores se sincronicen y pongan en armonía sus propias actitudes. 

¿Y F, qué valores puede asumir dentro del juego? Formalmente muchos (según la cantidad de tableros que puedan estar accionando en paralelo), esencialmente uno solo (el respeto absoluto al espíritu de la Ley que da marco al juego en todos los tableros).

¿Quién gana finalmente? Todos, los que juegan y los que no juegan. Pero, fundamentalmente, todos aquellos que puedan darse cuenta del valor esencial que posee F (como faro permanente de nuestras decisiones) y que tengan el valor de esforzarse cotidianamente en respetar la Regla de los dos Tramos, verdadera regla de oro en el juego de la vida

(1) Este modelo está siendo desarrollado como marco teórico para dar soporte a procesos de participación político-social.

viernes, 3 de mayo de 2013

Invitación Ambiental

Amigos:
El 10 de Mayo estaremos en Villa Allende participando de una 
Jornada de Actualización Ambiental.

La idea es presentar información de actualidad sobre 
la situación ambiental a nivel nacional, provincial y local.

Será un espacio de participación que permitirá conocernos y 
despejar algunos interrogantes sobre este tema de actualidad.

¡Los esperamos!