jueves, 18 de septiembre de 2014

Mark Twain y el "Forastero Misterioso"


Mark Twain, seudónimo de Samuel Langhorne Clemens 
(30.Nov.1835 / 21.Abr.1910), escritor estadounidense.

"—Jamás hubo una guerra justa, jamás hubo una guerra honrosa, por parte de su instigador. Yo miro en lontananza un millón de años más allá, y esta norma no se alterará ni siquiera en media docena de casos. El puñadito de vociferadores (como siempre) pedirá a gritos la guerra. Al principio (con cautela y precaución) el púlpito pondrá dificultades; la gran masa, enorme y torpona, de la nación se restregará los ojos adormilados y se esforzará por descubrir por qué tiene que haber guerra, y dirá, con ansiedad e indignación: «Es una cosa injusta y deshonrosa, y no hay necesidad de que la haya». Pero el puñado vociferará con mayor fuerza todavía. En el bando contrario, unos pocos hombres bienintencionados argüirán y razonarán contra la guerra valiéndose del discurso y de la pluma, y al principio habrá quien los escuche y quien los aplauda; pero eso no durará mucho; los otros ahogarán su voz con sus vociferaciones y el auditorio enemigo de la guerra se irá raleando y perdiendo popularidad. Antes que pase mucho tiempo verás este hecho curioso: los oradores serán echados de las tribunas a pedradas, y la libertad de palabra se verá ahogada por unas hordas de hombres furiosos que allá en sus corazones seguirán siendo de la misma opinión que los oradores apedreados (igual que al principio), pero que no se atreven a decirlo. Y, de pronto la nación entera (los púlpitos y todo) recoge el grito de guerra y vocifera hasta enronquecer y lanza a las turbas contra cualquier hombre honrado que se atreva a abrir su boca; y, finalmente, esa clase de bocas acaba por cerrarse. Acto continuo, los estadistas inventarán mentiras de baja estofa, arrojando la culpa sobre la nación que es agredida y todo el mundo acogerá con alegría esas falsedades para tranquilizar la conciencia, las estudiará con mucho empeño y se negará a examinar cualquier refutación que se haga de las mismas; de esa manera se irán convenciendo poco a poco de que la guerra es justa y darán gracias a Dios por poder dormir más descansados después de ese proceso de grotesco engaño de sí mismos.El Forastero Misterioso" (1916, Cap. IX).

lunes, 15 de septiembre de 2014

¿Sociedades condenadas?


Refexión en 1950 de Ayn Rand

El 2 de febrero de 1905 nació en San Petersburgo la filósofa y escritora estadounidense (nacida rusa) Alissa Zinovievna Rosenbaum, más conocida en el mundo de las letras bajo el seudónimo de Ayn Rand, y fallecida en marzo de 1982 en New York.

Sus palabras, pronunciadas en 1950, adquieren -en el marco de este mundo globalizado, acelerado y confuso- la condición de oportunidad y precisión.

"Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti, cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada."

La civilización, los estados, las naciones, las instituciones, infiltrados profundamente por la corrupción ¿Estarán realmente condenados? ¿Será cierto que existe un método para eliminar, sin más dolor social que el soportado, la corrupción que nos asola? 

sábado, 23 de agosto de 2014

Conducta, huevos y justicia

Cuando es necesario realizar determinados trabajos o acciones, suelen aparecer alguna de estos tres tipos de conductas: las proactivas, las pasivas y las indiferentes.

Nadie, sin tener un cierto conocimiento del alma humana, está en condiciones de "juzgar", para cada situación en particular, la conducta que una persona asume, sin haber intentado transitar -a lo largo de un tiempo prudencial- algunos caminos que cada cual tiende dentro de sí, como única manera de conocerse un poco e ir descubriendo así a los demás. Manera eficaz para comprender las motivaciones que suelen avalar nuestras decisiones cotidianas.

Seguramente a muchos de nosotros nos ha tocado vivir, en circunstancias y etapas diversas, cada una de estas posibilidades. Seguramente hemos sido proactivos algunas veces, por momentos hemos actuado con pasividad y en otras situaciones nos ganó la indiferencia. Hagamos un poco de memoria y nos daremos cuenta de ello. Somos parte del cambio. Somos cambio. Lo importante es recordarlo y mantenerlo como memoria activa para evitar posiciones absolutistas que poco valor agregan al clima social.

Esto viene a cuento de lo sucedido hace unos días con un ex-ministro (no hace falta gastar energías en nombrarlo) al intentar dar una charla en una institución académica católica y que fuera agredido por un grupo de jóvenes muy nerviosos, ofuscados y molestos.

A raíz de ello hemos escuchado de todo. Desde un "cada uno tiene derecho a decir lo que se le antoje" (estamos en democracia), pasando por un "no le den bola y aguanten que ya se va a morir", hasta un "hay que fusilar a ese HdP traidor a la patria". Como vemos... muchas miradas frente a lo mismo, muchas reacciones frente a lo mismo.

Ante tanta diversidad creo importante destacar, a la luz de tanta verborragia mediática y emociones desenfrenadas y encontradas, que no todos somos iguales, por lo cual:
-No todos tenemos las mismas responsabilidades, ni las mismas capacidades.
-No todos tenemos el mismo nivel de “salud mental” (el “zoológico” es variado en este sentido).
-Deberían existir premios y castigos (¡para todos!) cuyas magnitudes e intensidades deberían ser directamente proporcionales al impacto que los resultados de nuestras conductas tienen en la sociedad.

Así que, para ir avanzando digamos que, si a los jóvenes ofuscados que tiraron unos huevos (con bastante poca puntería) les corresponde una "reprimenda" por lo hecho (y estoy de acuerdo en ello) ¿Qué castigo le corresponde al frustrado disertante por el perverso resultado de sus pasadas gestiones públicas? ¿Pena de muerte? (no existe en Argentina y no todos podríamos estar de acuerdo) ¿Un latigazo en la espalda por cada habitante perjudicado? (tampoco está permitido, es una práctica en desuso) ¿Un juicio público por la planificada violación de los derechos humanos en la que participó, fue protagonista y cuyas profundas consecuencias todavía estamos soportado? (no estaría mal; pregunto ¿la actual legislación lo permite? y si no, ¿hay legisladores con huevos (de los otros digo) para elaborar un proyecto de ley en ese sentido y defenderlo a muerte?).

¡Y todavía se les regala tiempo de aire a estos personajes para que repitan como Chirolita (1), que la solución de todos los males de hoy es “volver a la década del ‘90”?

La solución a todo esto sería sencilla si la Argentina dispusiera de un Sistema de Justicia proactivo, independiente, serio, eficiente, oportuno y sobre todo, respetuoso de la finalidad con la cual se lo concibió, que en términos más académicos suele decirse respetuoso del espíritu de la ley. Es decir, de un sistema que -además de ser percibido como justo y ocupado en sus legitimas funciones, cual es la de administrar justicia- actúe de oficio ante tanta ostentación psicopática e intente frenar tanta impunidad en el uso malversado de la palabra.

La ausencia de justicia suele ser el "justificativo social preciso" que la mayoría de la ciudadanía -que no es necesariamente experta en derecho (y que no tiene por qué serlo)- suele utilizar para premiar y castigar según su "humor y antojo" circunstancial (lo cual es muy peligroso) a quienes consideran culpables de los males que le aquejan, cuando a aquellos que les corresponde hacerlo están más preocupados en hurgarse el pupo que en satisfacer cabalmente sus funciones.

Entonces, señoras, señores, ciudadanos, sigamos castigando públicamente al "ladrón de gallinas" (primo hermano del "tirador de huevos") y aceptando como "a pares" a los que son causa, motor y figura de tanta violencia, de tanto sufrimiento, de tanta indignidad. No amigos, no somos pares, somos "impares", diferentes. Nada tienen que ver estos "caballeros" con los valores que una buena parte de la sociedad practicamos, defendemos y transmitimos a nuestros hijos.

¿Deberemos seguir controlando nuestras emociones?
¿Deberemos tener esperanza y practicar la paz?
Alguna vez ¿será justicia?

(1) Nombre del muñeco que utilizaba el ventrílocuo Mister Chasman (Argentina)

sábado, 10 de mayo de 2014

Sobre Ghandi, "El Capital en el siglo XXI" y la riqueza


Thomas PIKETTY es un economista francés que publicó "El Capital en el siglo XXI" en marzo de este año.  Paradójicamente se ha convertido en uno de los libros más vendidos en EEUU.

Para no entrar en detalles sobre el mismo (el cual no he leído) copio los principales aspectos de su tesis, que aparecen en http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-245941-2014-05-10.html (se está hablando mucho en diversos diarios y portales en Internet) que me resultaron interesantes para reflexionar sobre algunos aspectos de nuestra realidad vinculados a los conceptos de “esfuerzo, recompensa y oportunidades”.

Surge como necesaria la aparición de un "genio” ilustrado (lo cual no está mal, por supuesto) para explicarles a la dirigencia, políticos y corporaciones lo que una gran cantidad de gente "normal" sabe intuitivamente. En este mundo actual -vaciado de intenciones constructivas y viciado de especulación y corrupción - pareciera ser que la "razón" tiene que perder su tiempo en explicarle al "sentir" todas aquellas cosas que el "sentir" conoce muy bien de antemano aunque no pueda explicarlo "razonablemente".

Las principales ideas de esta postura son:
1. La concentración de la riqueza aumentó en todos los países desarrollados.
2. Se mantiene la tendencia a la no intervención impositiva sobre esas fortunas (una muestra es la resistencia a la Tasa Tobin o impuesto a las transacciones financieras en Europa).
3. Si no hay cambios en esa situación, la economía del siglo XXI se parecerá a las del siglo XIX, cuando las élites económicas heredaban la riqueza en lugar de obtenerla del trabajo. Será una sociedad neovictoriana clasista, dominada por la riqueza no ganada de una élite hereditaria.
4. La propuesta de Piketty, que admite “utópica”, para evitar ese retorno a un mundo oligárquico es un esfuerzo coordinado a nivel mundial para aplicar impuestos a esa inmensa masa de riqueza concentrada en pocos. Concluye que si no se toman medidas drásticas, el funcionamiento de la economía estará condicionada por las personas que simplemente posean la riqueza heredada de sus padres.

Esta "utópica propuesta" ¿será posible de concretar o consideraremos el actual sistema como algo inevitable? ¿seguiremos creyendo en un "desarrollo sostenible" de la mano de los multimillonarios globales o los políticos corruptos? ¿en qué habrá quedado aquellas ideas tan cacareadas sobre RSE (responsabilidad social empresaria)? ¿será viable encarar una salida efectiva y concreta desde la misma ciudadanía?

Mahatma Ghandi (1869-1948, Abogado, político y activista) supo decir “Tenemos suficiente para las necesidades de todos, pero no para la codicia de unos pocos”.

lunes, 14 de abril de 2014

El triple filtro de Sócrates y la información


Hace un par de días redescubrí un corto documento que refiere a un breve diálogo entre Sócrates y uno de sus pupilos. Me pareció importante subirlo al blog pues el mismo nos muestra, con gran simpleza, la necesidad de no “comernos” cuanto dato o información anda suelto por el mundo sin previo “filtrado” pues, en vez de alimentarnos y fortalecernos, termina provocando “indigestión” y confusión.
…….

Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos en la antigua Grecia.

Un día un pupilo se encontró con el gran filósofo y le dijo:
- Maestro ¿Sabe lo que escuché acerca de un amigo suyo?

- Espera un minuto -replicó Sócrates-. Antes de decirme nada quisiera que pasaras un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del triple filtro.

- ¿Triple filtro? - Contestó el pupilo

- Correcto -continuó Sócrates-. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir, es por eso que lo llamo el examen del triple filtro. El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

- No -dijo el alumno-, realmente solo escuché sobre eso y...

- Está bien -dijo Sócrates-. Entonces realmente no sabes si es cierto o no. Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

- No, por el contrario...

- Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto.
Pero podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?

- No, la verdad es que no. - contesto el otro.

- Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?”
…….

Si pudiéramos aplicar este sencillo “triple filtro” a cuanto “dardo informativo” sale disparado instante a instante de las múltiples y variadas “fuentes de confusión” actuales ¿no mejoraría sustancialmente nuestras relaciones interpersonales y por lo tanto nuestra propia vida, individual y colectiva?

miércoles, 28 de agosto de 2013

"Yo tengo un sueño" - ¡Exactamente se cumplen hoy 50 años!

DISCURSO DURANTE LA MARCHA A WASHINGTON POR TRABAJOS Y POR LA LIBERTAD 
28 Agosto 1963, Washington, D.C.   

Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy día en esta que será, en la historia, la más grande demostración para la libertad en la historia de nuestro País.  

Hace cien años, un gran Americano, en cuya simbólica sombra estamos hoy parados, firmó la Proclamación de la Emancipación. Este trascendental decreto vino como un gran rayo de luz de esperanza para millones de esclavos Negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Vino como  un lindo amanecer al final de una larga  noche de cautiverio. Pero  cien años después, el  Negro aún no es libre; cien años después, la vida del Negro aún es tristemente lisiada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el Negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el Negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad Americana y se encuentra desterrado en su propia tierra.   

Entonces hemos venido hoy día aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En un sentido hemos venido a la capital de nuestro País a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaración de Independencia, ellos firmaban un pagaré del cual cada Americano sería el heredero. Este pagaré era la promesa que todo hombre, sí, el hombre negro y el hombre blanco, tendrían garantizados los derechos inalienables de vida, libertad, y búsqueda de la felicidad. 

Es obvio hoy día que América ha incumplido este pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos de color. En lugar de honrar esta sagrada obligación, América ha dado a la gente Negra un cheque  malo; un cheque que ha regresado con el sello "fondos insuficientes." Pero rehusamos creer que el Banco de Justicia está quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de oportunidad de este País. Y entonces hemos venido a cobrar este cheque, el cheque que nos dará sobre manera la riqueza de libertad y la seguridad de justicia.   

También hemos venido a este sagrado lugar para recordar a América la urgencia impetuosa de ahora. Este no es el momento de tener el lujo  de enfriarse o tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de Democracia; ahora es el momento de salir del obscuro y desolado valle de la segregación al camino alumbrado de la justicia racial; ahora es el momento de sacar nuestro País de las arenas movedizas de la injusticia racial, a la piedra sólida de la hermandad; ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento. Este verano ardiente por el legítimo descontento del Negro, no pasará hasta que no haya un otoño vigoroso de libertad e igualdad.   

1963 no es el fin, si no el principio.Y los que pensaban que el Negro necesitaba desahogarse para sentirse contento, tendrán un rudo despertar si el País regresa al mismo oficio. No habrá ni descanso ni tranquilidad en América hasta que al Negro se le garantice sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán a sacudir las bases de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que yo debo decir a mi gente, los cuales están parados en el umbral gastado que conduce al palacio de la justicia.    

En el proceso de ganar el  lugar que nos corresponde, no debemos ser culpables de hechos censurables. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad con tomar de la taza de la amargura y del odio. Siempre tendremos que conducir nuestra lucha en el plano alto de la dignidad y disciplina. No podemos permitir que nuestras protestas creativas se degeneren en violencia  física. Una  y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas del encuentro de la fuerza física con la fuerza del alma.    

La maravillosa nueva militancia, la cual ha envuelto a la comunidad Negra, no debería llevarnos a desconfiar de toda la gente blanca; porque varios de nuestros hermanos blancos, como se ve hoy día por su presencia aquí, han venido a darse cuenta que su destino esta amarrado con nuestro destino.Y ellos han llegado a darse cuenta que su libertad esta inseparablemente unida a nuestra libertad. No podemos caminar solos. Y al caminar, debemos hacer la promesa que siempre marcharemos adelante. No podemos volver atrás.   

Hay aquellos que están preguntando a los devotos de los Derechos Civiles, ¿Cuándo estarán satisfechos? Nunca podremos estar satisfechos mientras que el  Negro sea víctima de horrores indescriptibles de brutalidad policial; nunca podremos estar satisfechos mientras que nuestros cuerpos, pesados por la fatiga de viajar, no podemos alojarnos en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades; no podremos estar satisfechos mientras que la movilidad básica del Negro es de un barrio pequeño a uno más grande; nunca podremos estar satisfechos mientras que nuestros hijos están despojados de su personalidad y robados de su dignidad por un letrero escrito "Sólo Para Blancos," no podremos estar satisfechos mientras que el Negro de Mississippi no pueda votar y el Negro de New York crea que no tiene nadie por quién votar. No! No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta "que la justicia corra como el agua y las virtudes como una fuerte quebrada."

Yo no desconozco que algunos de ustedes han venido  hasta aquí con grandes esfuerzos y tribulaciones. Algunos de ustedes han llegado recién de unas angostas celdas. Algunos de ustedes han venido de áreas donde su búsqueda de libertad los ha dejado golpeados por la tormenta de persecución y derrumbados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes han sido los veteranos de sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la fe de que el sufrimiento no merecido es redentorio. Regresen a Mississippi. Regresen a Alabama. Regresen a South Carolina. Regresen a Georgia. Regresen a Louisiana. Regresen a los barrios bajos y a los ghettos de nuestras ciudades Norteñas, sabiendo que de alguna manera esta situación podrá y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperación.  

Entonces les digo a ustedes, mis amigos, que aunque nosotros enfrentemos las dificultades de hoy y de mañana, aún yo tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño Americano, que un día esta nación surgirá y vivirá verdaderamente de su credo, "nosotros mantenemos estos derechos patentes, que todo hombre es creado igual." Yo tengo un sueño que ese día en las tierras rojas de Georgia, hijos de esclavos anteriores e hijos de dueños de esclavos anteriores se podrán sentar juntos a la mesa de la hermandad. Yo tengo un sueño  que un día aún el estado  de Mississippi, un estado ardiente por el calor de justicia, ardiente por el calor de la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia. Yo tengo un sueño que mis cuatro pequeños hijos algún día vivirán en una nacióndonde no serán juzgados por el color de la piel, sino por el contenido de sus carácteres.   

Hoy yo tengo un sueño!   

Yo tengo un sueño que un día en Alabama, con sus racistas viciosos, con su Gobernador con sus labios goteando palabras de interposición y nulificación, un día allí en Alabama los pequeños negros, niños y niñas, podrán unir las manos con pequeños blancos, niños y niñas,  como  hermanos y hermanas.   

Hoy yo tengo un sueño!   

Yo tengo un sueño que algún día cada valle será elevado, y cada colina y montaña serán hechas llanas. Los lugares más ásperos serán aplanados y los lugares torcidos serán hechos rectos, y la gloria de Dios será revelada y todo género humano se verá junto.   

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual yo regreso al Sur. Con esta fe podremos labrar de la montaña de la desesperación, una piedra de esperanza. Con esta fe podremos transformar el sonido discordante de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, pararse juntos por la libertad, sabiendo que algún día seremos libres, y este es el día. Este será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar con nuevos sentidos "Mi País es de ti, dulce tierra de libertad a ti yo canto. Tierra donde mi padre  murió, tierra del orgullo de los peregrinos, de cada lado de la montaña, dejemos resonar la libertad." Y si América va a ser una grande nación, esto tendrá que hacerse realidad.   

Entonces dejen resonar la libertad desde la cima de los montes prodigiosos de New Hampshire; dejen resonar la libertad desde las poderosas montañas de New York; dejen resonar la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pennsylvania; dejen resonar la libertad desde las rocas cubiertas de nieve de Colorado; dejen resonar la libertad desde las curvosas cuestas de California. Pero no sólo ésto. Dejen resonar la libertad de la Montaña de Piedra de Georgia; dejen resonar la libertad desde la montaña Lookout de Tennessee; dejen resonar la libertad desde cada colina y montaña de Mississippi. "De cada lado de montaña dejen resonar la libertad." Y cuando ésto pase y cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar de cada aldea y cada caserío, de cada estado y cada ciudad, podemos apurar  el día en que todos los hijos de Dios, hombre negro y hombre blanco, Judíos y Cristianos, Protestantes y Católicos, podemos unir nuestras manos y cantar en las palabras del viejo espiritual Negro:    

"Libre al Fin, Libre al Fin; Gracias Dios Omnipotente, somos libres al fin."   

domingo, 4 de agosto de 2013

Imaginemos

"Los locos sueñan sueños
que los obsesivos construyen
para que los cuerdos disfruten
y los necios critiquen"

Texto encontrado en un mosaico, fijado a una pared derruida 
de un antiguo hospital de la ciudad de Córdoba, Argentina

¿Qué tendrá que ver esto con lo que dijo Margaret Meed?
(Antropóloga social)
"Nunca subestimes el poder de unos pocos individuos comprometidos a cambiar el mundo. De hecho, es lo único que siempre ha sucedido" 

¿De esto se tratará la tan mentada utopía?